La epistémica escritura

LA ESCRITURA COMO POSIBILIDAD DE CONSTRUIR Y RECONSTRUIR CONOCIMIENTO

En el Diccionario de la Lengua Española (DRAE, 2001) se presentan diferentes definiciones del verbo escribir, de las cuales sólo tomo tres, por su relación con la producción de texto escrito. La primera de ellas es: “representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie”. Representar palabras o ideas con letras, consiste en poner en uso las reglas, signos y códigos de la grafía que han sido interiorizados mediante la alfabetización; es decir, construir texto.

La otra definición de “escribir” del DRAE dice: “comunicar a alguien por escrito algo”. Esta definición puede relacionarse con la necesidad evidenciada por Paula Carlino (2004) de reconocer que aquello que se escribe, se escribe para alguien, para un lector. De hecho, la autora pone de manifiesto que escribir como sólo una traducción del pensamiento en lenguaje, o sea, plasmar lo que se piensa, sin tener en cuenta al lector, sus posibles preguntas u objeciones, es una de las dificultades halladas en la escritura y para la enseñanza de la misma, lo que podría significar que se está obviando esta característica de la escritura.

La tercera definición que considero importante retomar del DRAE es: “Componer libros, discursos”. El verbo “componer” en este mismo diccionario hace referencia a “formar de varias cosas una, juntándolas y colocándolas con cierto orden”, a “dar ser a un cuerpo o agregado de varias cosas” (aplica a las partes de que consta un todo), también habla de “ajustar y concordar… concertar los discordes”. Si se entiende la escritura como una forma de composición, entonces podría decirse que escribir es construir a partir de palabras (como partes) un texto (como un todo) con sentido (dar ser al texto). Tal sentido se logra mediante una ordenación adecuada de las palabras. Pero además, se requiere ajustar, concordar, concertar los discordes, que puede entenderse de tres formas: una, es quitar las ambigüedades entre las palabras, es decir construir un texto gramaticalmente bien; la segunda es quitar las ambigüedades entre la construcción gramatical y la construcción semántica del texto, en términos de quitar las ambigüedades de significado, las incoherencias conceptuales del texto; y la otra forma es quitar la disparidad entre lo que el escritor quiere decir y lo que realmente escribe.

A la luz de lo anterior, la escritura implica no sólo la apropiación de las reglas gramaticales, sino –según Paula Carlino– el establecimiento de relaciones coherentes y complejas entre lo pensado y lo escrito. Esta autora sostiene que el texto escrito es una forma de exteriorización de lo pensado que posibilita ver fuera del pensamiento aquello que se pensó. Tal exteriorización permite a su vez, evaluar lo escrito, confrontar, deconstruir y construir lo pensado, deconstruir y construir conocimiento; esto es, la función epistémica de la escritura.


* La imagen que se muestra es una obra de Adolfo Vásquez Rocca, llamada "Composición para violín". Sólo me queda decir, que cuando se compone algo para alguien, para que lo oiga, no se espera escuchar lo que se ve en la imagen, aunque el origen de una bella pieza musical sea tan complejo y enmarañado como esta pintura.

      Referencias Bibliográficas

     Carlino, Paula. (2004). El proceso de escritura académica: cuatro dificultades de la enseñanza universitaria. En: Revista Educere, Julio-Agosto, Vol. 8, No. 026. Venezuela: Universidad de los Andes.

     Real Academia Española. (2001). Diccionario de la Lengua Española. En línea: http://rae.es/.

1 comentario:

  1. El concepto que aquí abordas es uno de los menos trabajados cuando se diserta sobre la escritura, sobre todo en el ámbito escolar. Carlino, apoyándose en Bereiter, lo pone de presente en sus trabajos que, desde la preocupación por la alfabetización académica, buscan mostrar que esta función de la escritura es la que integra la importancia de su uso para aprender, para formarse como profesional.
    Desde su perspectiva, habría escrituras mediando los aprendizajes que serían incluso para uno mismo -no para un destinatario distinto al autor- cuyo propósito es ayudarnos a entender en la medida en que exteririzamos lo que pensamos, en que eso se vuelve objeto de reflexión. Cuando se escribe para otros -escritura pública-, esta función también se hace presente, lo que pasa es que se agregan otros aspectos que cuando se escribe para uno -escritura privada- no son necesarios, y se hacen presentes otros saberes -y por tanto, es posible que otros aprendizajes-.

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